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Ancla 1

     Háblelo que sin palabras

Escupir

  ESCUPIR LA EXISTENCIA.

Por. Mónica Pinzón Cárdenas

 

Hágale usted mismo,

no se deje ñerx,

el mundo ya es una gonorrea.

KaOz

 

Péguese la rodadita por los barrios de Bogotá, fíjese bien en los postes y paredes, se dará cuenta del arte que narran y de la crítica social que puede evocar una calcomanía o un cartel; objetos simples que llevan un mensaje poderoso para quienes son conscientes de admirarlos. Al verlos unx se pregunta ¿qué desempleadx los pegará? Y yo, como lxs otrxs desempleadxs que están leyendo este cuento, se identificarán con estx artista, que pega su “Subversivx Bogotanx”; sin importar su género ni edad, sólo su existencia que le ha llevado aprehender de otros saberes de la vida.

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Así quiero presentarles a KaOz, su seudónimo nace “en un momento donde sentía que todo el contexto que me rodeaba era caótico y desorganizado, sentía, por ejemplo, cuando llegaba en las noches a la casa que se mezclaba el olor a la mierda en la cuadra principal con el olor de la pollería, antes rayaba como Vagó y después KaOz, porque veía caos en toda la ciudad”.

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La primera vez que vi sus collages percibí una narrativa de resistencia, anónima, callejera y barrial, precisamente, había una calcomanía de Subversivx Bogotanx. KaOz me cuenta que “subvertir es transformar o ir dando pasos hacia cambiar algo. Y la calca que deja en los postes es una invitación para que pillen el resto del contenido y a su vez, dejar la marca todo el tiempo y por todo lado”.

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Su cuerpo es el primer territorio de trabajo porque con este hace su material gráfico; se dedica a la serigrafía, xilografía (grabado), stencil, crea beats y rapea. Con él hace todo su “arte”, lo gráfico, musical, sonoro y visual; pero su habitación siento que es su segundo territorio porque describe su ser. Me recuerda a una habitación propia de Virginia Woolf en donde tiene un espacio íntimo para crear, escribir y conspirar, como aquella mujer que tuvo limitantes para expresarse en la vida pública y su único lugar seguro fue su habitación. Imagínense, KaOz tiene su propio estudio, un escritorio tapizado de calcas, cabina, piano MIDI, dos pantallas, equipo, micrófono, su computador para hacer sus collages, discos y mezclas, con paredes saturadas de carteles. Menciona que a medida que tenía algunos trabajos iba comprando su arsenal para comunicar y expresar con su arte. Y al preguntarle ¿Cómo sobrevive ante el desempleo? Refiere que recurre a la “autogestión a veces tan romantizada, pero tan gonorrea en la realidad, sin embargo, posible. La idea es sacar camisas, carteles, placas para la bici, pocillos, etc. Día a día dándole a la vaina, vendo vino, chirrincho, peches y calcas; viviendo en el rebusque.

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KaOz disfruta escuchando rap desde que se levanta hasta que se acuesta. Saca sus letras, escupe todo lo que siente y piensa con su rap. En la serigrafía aprende viendo carteles en las calles, por internet y o desde su propio contexto extrae cosas para mejorar su identidad gráfica.

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En su adolescencia junto con las personas de su barrio, lo rodeaba el rap. Tiempo después, decidió estudiar Trabajo Social, se dedicó a terminar su carrera dejando en pausa el rap y su trabajo gráfico, finalizó su pregrado y cayo, como la mayoría de nosotros en el desempleo; sin embargo, menciona que al finalizar su carrera compiló todo lo que escribió en sus tiempos universitarios en un mes y armo su EP “La Galería del Olvido”.

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La Galería del Olvido es un compilado de rapeos sobre la vida, pero que busca hacer memoria, desde el intro cuento la historia de la violencia que ha tenido el país. Los cuestionamientos que me han salido es más de espacios no académicos que académicos, más allá del colegio y universidad, ha habido otros espacios como Chipa o lo que fue en su momento en San Luis, la Biblioteca Comunitaria Alexander Contreras; esos procesos populares y comunitarios que he ido acompañando. Es más, desde esos espacios me han abierto para rapear.

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Como artista solo quiere expresar, incomodar y existir a través del “Bombardeo Gráfico”, decía “si muero mañana qué tal queden las calcas 10 años más”. Es una cotidianidad su ejercicio de resistencia, sin visibilizar su persona, sino intentando que su arte hable por sí misma, en donde la gente opine con un “chimba” o se pregunte “qué es esa mierda”. Su arte lo hace para satisfacerse a sí mismx y no para convencer, resume diciendo que lo hace porque lo quiere ver en las calles. KaOz menciona que el collage es cortar y pegar y suele ser más fácil que ilustrar, y agrega que lo usa para transmitir mensajes que pasan por su cabeza o que va encontrando en las frases de la música que escucha día y noche, las cuales representan sus realidades.

En su relato repetía “Hágalo usted mismx”, es una propuesta contracultural y de raíces libertarias, materializada en unx artista quien refiere que en internet se puede aprender de todo; por YouTube aprendió a manejar Photoshop, a hacer beats en FL Studio, a manejar Adobe Premiere para sus audiovisuales. KaOz dice que estas herramientas de internet le dieron las bases, pero la experimentación marca su autenticidad “hacer y en el mismo hacer ir aprendiendo”. 

Su mensaje en todo su arte es para que la misma sociedad piense por sí misma, se genere preguntas y empiece a armar su propio discurso en la individualidad; menciona que hace parte de esa generación que transitó entre la que desconocía el internet y creció con dispositivos análogos y esa que no concibe su vida sin las redes. Sin embargo, envía un mensaje claro, desconéctese. Y sí, reconoce las ventajas del internet, y lo que de una u otra forma ha aportado para el flujo de información, además, comparte su trabajo a través de redes sociales, pero ahí radica la diferencia, KaOz no busca reconocimiento. En ese proceso configura una estética propia, pasar desapercibidx, todos los mensajes que evoca en redes tienen el fin de fastidiar y que las mismas personas destapen el contenido qué quiere comunicar.

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Ñero desconéctese de las redes, de todo y vivan la vida, ese contexto, esta nueva realidad contemporánea nos extrae mucho de nosotrxs mismxs, y la vida está en vivirla, en cada momento, en grabarse esa mierda en la cabeza y no en el celular para poderlo recordar.

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Crónica de una mujer borracha con guarapo 

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Por: Karina Herrera

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Dicen que para entender las cosas toca probarlas, y yo tengo una amplia experiencia ensayando a probar cosas que me hacen daño. 

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Recuerdo que cuando estaba en cuarto de primaria, me fui a una reunión familiar de una compañera y me emborraché con una champaña y, como no sabía ni donde estaba, me buscaron toda la tarde hasta que aparecí por allá como a las 5 cuando la mamá de mi amiga me llevó a mi casa;  otro día, cuando ya entraba en los laberintos de la adolescencia, nos fuimos varios compañeros a hacer un disque trabajo y resulté embrutecida con Tequimón, esa bebida endemoniada que me hizo romperme la cara contra el pavimento y que, al siguiente día, provocó que mi mamá me moliera las piernas con el palo de una escoba. Creo que ahí empezó mi carrera dionisiaca, y así, poco a poco fueron llegando fiestas eventuales donde sin duda me persiguieron espíritus fermentados que me embriagaron mientas asistía al baile de la vida o de la “muerte”.

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Y como yo no creo en un dios que no sepa bailar, llegué en medio de fiestas y algarabías a la compañía de los nacidos del maíz y de la caña; amigos de loca bohemia que como yo se sienten asfixiados en este mudo absurdo. 

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¡Jajaja! Tal vez con una adolescencia retardada, pero con la certeza de los años en mi cabello. No quedó más entonces, que beber guarapo, una bendición porque es barato y emborracha. Y es que para qué uno bebe si no es para emborracharse, a veces de pena, de desamor, de tristeza, a veces también de una tristeza alegre que lo haga olvidar a uno de la tristeza triste.

 

<<Como la historia de don Jaime que ese viernes que estábamos donde doña Blanca haciendo la entrevista sobre el guarapo, llegó, pero no pidió guarapo si no algo más fuertecito, tal vez para aplacar la pena que llevaba en sus ojos y en sus canas. Venía con su maleta de trabajo y ya borracho. No pudimos entender lo que nos decía, pero en un gesto profundamente amoroso nos embutió ese Niche que le compró a la señora Blanca. Esa noche lo invitamos a la mesa, teníamos unas moneditas en el bolsillo y nos pusimos los temas de Julio Jaramillo, los propios para ahogar penas del corazón:  

Ven a calmar mis males
Mujer, no seas tan inconstante
No olvides al que sufre y llora
Por tu pasión…

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Por más que insistimos en sacarle palabra, no pronunció una en todo el rato, solo balbuceaba y a medida que tocábamos temas álgidos y le preguntamos sobre su historia, sobre por qué bebía, sobre cómo había sido en su juventud, a él solo se le empañaron sus ojos>> 

Mientras tanto: 

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__ Charly, regáleme un peche _ Le decía yo, mirando hacia la calle viendo pasar las gentes que llegaban de trabajar, eran las siete de la noche y yo ya estaba bien borracha, ¡Qué pena! 

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Mi mamá siempre me dijo que una mujer borracha se veía mal y que tomar en una cantina era peor porque lo podían confundir a uno con una puta. Pero es que a quien no le entra la ternura con unas cuantas copas. Por ejemplo, dicen que el guarapo y la chicha eran un afrodisiaco y que la gente ya con sus guarapos en la cabeza, le entraba un desenfrene y se desinhibían a tal punto de hacer orgias con sus amigos. ¡Que parche! Esa noche yo no llegué hasta allá, pero si me entraron unas ganas locas de besar a ese señor que acababa de conocer; sin embargo, solo pude besar su frente y tomar sus manos con tal amor como el de una nieta que besa a su abuelito.

Doña Blanca también nos había contado que las que más frecuentaban la guarapearía eran mujeres y que se ponían bien ebrias, pero que ella nunca se había emborrachado atendiendo el negocio, porque decía que se prestaba para malentendidos. Nos dijo que ella, que era una mujer de campo, había aprendido el oficio del guarapo, de su mamá; y que solo como a los doce años se había emborrachado pero que no había sido una grata experiencia. Y es que, sin duda, para ser una mujer borracha, hay que ser medio descontrolada, medio caliente, hay que medio olvidar el mundo y medio saltarse las consecuencias. 

Finalmente, esa noche, hasta que no terminamos la botella, don Jaime no nos dejó ir.  Y entonces como habíamos quedado medio picados terminamos en la casa del Edwin pegando las nostalgias de una mujer borracha. 

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Hoy es viernes, y otra vez estoy jartando guarapo de Doña Blanca (…)

No vivida

Crónica de una tragedia no vivida

Por. Juan Enciso

 

 

Era un día soleado apurado y corriente como pueden llegar a ser aquí en Bogotá, una mujer de mediana edad cuenta el dinero con el cual piensa pagar la cuota de su apartamento ella apurada toma el autobús y siente que podrá culminar otro día en esta peligrosa ciudad; el autobús está lleno de pasajeros y entre toqueteos incómodos y empujones ella percibe a un hombre que le pasa cerca a lo cual ella empieza a sentirse ansiosa. Cuando un pensamiento invadió su mente con una única pregunta ¿la plata? ella voltea la mirada a su bolso y ve perpleja que se encuentra abierto. Ahora con un sentimiento de angustia e incertidumbre en el pecho procede a revisar cada una de sus pertenencias, revisa todos los bolsillos de su blazer y espacios en el bolso pero el dinero sigue sin aparecer; en ese momento ella detalla aquel hombre con sonrisa y mirada carismática de hombre decente; al cual recordaba pasándole muy cerca y observar varias veces en el viaje.  Su mente dice "no puedo perder" y ella decide amenazar al hombre por la espalda con el cepillo de cabello envuelto entre sus ropas, procediendo con la frase "yo no voy a perder, paseme la plata"; el hombre sin mostrar mucha resistencia hacia la mujer obedece, ella toma el dinero y sin contarlo se baja en cuanto puede del autobús.

Ella no podía creer que había podido salir bien librada de aquella situación tan tensa; ser robada por aquel hombre e incluso haber podido recuperar el dinero; al final regresa a su hogar para encontrarse con el dinero "robado" sobre la mesa de noche.

Al darse cuenta de lo sucedido; ella no salió de casa los próximos  3 meses.

Visajes

VISAJES GUERREROS DE LA GAITANA.

 

Por. Marcela Garzón

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El drama no es escoger entre el bien y el mal, sino entre

el bien y el bien

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Georg Wilhelm Friedrich Hegel

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Siempre amigo, siempre hermano CHILEN.

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Cuando una foto te transporta en el tiempo y recuerdas que fue el primer guayabo de tu sobrina de 5 años; me decía en la fiesta, tía estoy Borrachece, ¿suena chistoso, ¿verdad?  claro, no estoy de acuerdo en normalizar el alcohol en niños y niñas. Además, todos aquellos momentos locos que sucedieron la noche de mis 15 años y el amor tan grande que nos teníamos con Chilen mi amiguito y hermano. He pensado por años escribir un guion cinematográfico, donde se vería el hurto de una moto, la de mi “papá”, mostraría como mis amigos jugaron en el parque con la moto y a mi papá con todos mis primos detrás de su moto al rescate, después de echar a mis invitadxs de la fiesta. En fin, la sociedad disfuncional, lleno de matices de la comedia y el drama, para mí la combinación perfecta, porque te permite en un segundo llorar con el alma quebrantada y el otro llorar a carcajadas de la alegría de la vida, dicen quienes lo han logrado que el camino a la luz y felicidad es la búsqueda interior e individual. 

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Las boticas pantaneras de Chilen y su pantaloneta eran el performance con el que identificábamos al niño de 10 años, tenía una responsabilidad: cuidar a sus dos hermanitas menores, ya que su mamá incansablemente trabajaba para poder sostener sus tres hijxs. Yo tenía 9 años cuando nos conocimos en el centro escolar donde hacíamos tareas. En nuestra adolescencia nos encontrábamos en los parques del barrio junto con más amigxs llamados por la sociedad desadaptados por el estilo de vida que ofrece ser parte activa de una tribu urbana, donde la ley es romper la norma; muchos de estxs chicxs mostraban su alegría después de fumar algo relajante u otrxs ya se habían casado con soplo de un pipazo, la mayoría de los del parque traían a cuestas infortunios anónimos en sus vidas, las drogas legales y no legales que consumían encontraban un momento de desconexión alivianando por una tarde, por unos minutos y por segundos su realidad.

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En los noventa en Suba la Gaitana, a algunos líderes sociales del sector se les hizo interesante hacer una iniciativa artística para mitigar y denunciar la limpieza social de aquella época. Así se empieza a concebir VISAJES, Chilen es quien me invita al proyecto que se estaban pensando realizadorxs audiovisuales, trabajadorxs sociales y varixs líderes sociales. Al fin, lxs jóvenes por un momento se sintieron significativxs para sus entornos comunitarios, además de ejercer el legítimo derecho de protagonizar sus propias historias en cine.

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El trabajador social Carlos Iván García escribe el libro “En algún lugar Parcharemos”, producto de entrevistas a los chicxs , meses más tarde esta familia del parque ya tenía un apellido legalmente constituido VISAJES; veintitantos años han pasado desde aquellos tiempos en donde compartimos esos sueños de niñxs “cuando seamos grandes vamos hacer superhéroes transformadores del mundo”,  después se materializó en la primera experiencia audiovisual, rodando, Así es como son las cosas, Billete es lo que hay, Historia de amor con final triste, Si me entiende y Mario, este último cuenta la limpieza social que vivimos en carne propia como grupo de amigxs, ahora lxs chicxs se estaban codeando con actores reconocidos en la época de la televisión y cine colombiano.

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Muchos de estos diamantes en bruto, nunca lograron pulir y brillar, murieron, Ricardo, Norberto, Chilen, Pablo, Ángela, Pana, Yudi, Henrry, entre otrxs, por qué no fue suficiente la fama para apagar el dolor que cargaba sus almas, incubadxs desde sus tempranas edades en entornos que les ofrecieron huerfanidades emocionales o físicas; para mí fue impactante ver como amigx tras amigx, conocidx tras conocidx eran enterradxs en el mismo cementerio. Me llenaba de preguntas ¿este cementerio está lleno de jóvenes menores de 25 años? Chilen estaba muy joven para morir, 21 años, dejando atrás su madre, padre, hermanos, hija, amigxs y esposa que lo amaba con locura. 

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Me llega a mis pensamientos Eduardo Galeano en su libro Patas Arriba que decía en América latina, Niños son, en su mayoría, los pobres; y pobres son, en su mayoría, los niños. Y entre todos los rehenes del sistema, ellos son los que peor la pasan. La sociedad los exprime, los vigila, los castiga, a veces los mata: casi nunca los escucha, jamás los comprende. Lo cual, me hace sentir ¿qué es esto de perder el integrante de una familia, amigxs y víctimas de la cruel sociedad? Y es una sensación de un faltante donde una parte de nosotrxs emocionalmente es mutilada y agrietada. Mi reflexión se conecta con las batallas diarias de las personas. Si revisamos la historia aquellos terceros también debieron ser atropellados; "víctimas de víctimas".

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Pensé en cuántos se sienten dolidxs, confundidxs y avergonzadxs con su pasado, sin saber cómo soltarlo; pensé en las veces que los humanos nos escondemos bajo la alegría, vanidad, competencia, indiferencia y ostentación, pero al final del día muchxs sintiéndose sin certidumbre. Sin embargo, madres, hijxs, hermanxs y amigxs víctimas de la violencia se han agarrado a un trozo de esperanza creyendo que la vida traerá su mejor bien, reconozco lo valientes que somos y aunque por años podemos vivir en la armadura oxidada del miedo, existe la fe; no es un para siempre estar atrapadxs en la sombra; no es para siempre el faltante de nuestro ser; al final todxs hemos sido Guerrerxs heridxs en combate de la vida. Auguro el momento en que luzcamos nuestras cicatrices de guerra como símbolo de que es más fuerte nuestra luz que nuestra oscuridad y aquellos que cayeron en el combate de la vida nos iluminan para dar lo mejor de cada unx.

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Muchas veces me dicen no revictimices a lxs protagonistas de tus historias, pero al ver la realidad que viví hace más de 20 años y que aún se sigue repitiendo en lxs jóvenes. Como lo demuestran los hechos, las ciudades como Bogotá son vistas como grandes expensas de jóvenes para la guerra, donde se les vulnera sus derechos humanos. En el 2020 hubo 884 homicidios de muertes violentas en Bogotá, entre las violencias urbanas contra lxs jóvenes son el exterminio (limpieza) social, el reclutamiento forzado y las ejecuciones extrajudiciales, según El Tiempo.

 

No es victimizarlxs, es hablar de una realidad que no ha cambiado en los últimos 20 años, sí, hay otras modas, música y subculturas, pero la problemática continúa, es decir, muchxs de estxs jóvenes lograron salir de niñxs vivxs esquivando conflictos sociales o familiares, pero sin herramientas sólidas para construir una identidad en su adolescencia, una etapa decisiva para el progreso de la personalidad y es así como muchxs jóvenes se proyectan como infractores de la ley, siendo años más tarde reclusos en las cárceles o protagonistas de un sepulcro. Chilen y su historia es aquella en la que miles de familias se identifican en mi barrio, mi Suba, mi país y mi mundo; Chilen es solo uno de lxs jóvenes amigxs que vi morir a manos de terceros con la argumentación de “es lo mejor para la sociedad”. 

 

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En la actualidad aquellxs que sobrevivimos hemos construido una vida con todos los altibajos, algunxs son realizadorxs audiovisuales, camarógrafxs, abogadxs, madres y padres, emprendedorxs, profesorxs, ingenierxs, estilistas, etc. Visajes Guerreros de La Gaitana, como corporación sigue activa, soñando con la transformación social positiva, dictando talleres en cárceles y colegios de Bogotá y Suba con una proyección nacional. Hoy les invitamos a seguirnos y hacer parte de esta transformación. En nuestras redes sociales, Facebook, YouTube como Visajes Guerreros de la Gaitana y en Instagram como Visa_ g.

 

 

Fuentes consultadas

 

El Tiempo: https://www.eltiempo.com/mundo/latinoamerica/juvenicidios-en-america-latina-violencia-es-la-principal-causa-de-muerte-los-jovenes-562459

 

Resistir: https://resistir.info/livros/galeano_patas_arriba.pdf

 

El Nuevo Diario: http://www.elnuevodiario.com.ni/opinion/259206-dialectica-hegeliana/

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Solo Pa Pill@s.

Por Rubén Giraldo.

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En la sociedad de hoy hay diferencias muy marcadas entre clases sociales, ricos y pobres, gomelos y ñeros, adinerados y humildes, hijos de papi/mami y pillos, y estas diferencias son por causas económicas pero no están sencillo, porque unos tienen mucho y otros no tanto o no tienen, están también los que tienen poco pero chicanean que tiene mucho, están los que tienen mucho pero en su corazón y en su cabeza no tienen nada, como también los que tienen muy poco pero dan mucho, están los que trabajan mucho y ganan muy poco, los que trabajan poco(los jefes, patrones o dueños) y ganan mucho, los que tienen mucho y no quieren nada y por último, los que tienen poco pero se visten como reyes y reinas, galanes galas, capos, gánster´s deportistas, artistas, estrenan hasta las medias en diciembre y no piden rebaja porque saben el valor del trabajo. 

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En un pequeño rincón al noroccidente de Bogotá, se encuentra la tienda Solo Pa Pill@s, un establecimiento comercial de ropa y accesorios para estos reyes y reinas de estilo urbano americano, que por diferentes circunstancias han sido rechazados durante años y llamados como pillos y ñeros por parte de la gente que se cree de mejor familia. Los pillos y pillas saben que el estilo (su estilo) es propio, que viene de hace muchos años, y que viene acompañado de una riqueza cultural a la cual muchos de los “gomelos” intentan copiar sin mucho éxito, porque la calle no se enseña y porque la originalidad no se compra a la vuelta de la esquina (en mi caso sí porque soy del barrio). Es por eso por lo que Alejandra Fandiño una mujer joven de la localidad de Suba, que estudió Administración turística y hotelera pero que de corazón siempre quiso ser psicóloga, en compañía de su pareja Camilo, deciden proponerle al mundo en el año 2012 una tienda donde los pillos y pillas se sientan en la cuna de la ropa estiluda, percha, elegante. Así, Alejandra empezaba a cumplir una de sus metas, era la de tener su propio negocio, como muchos jóvenes que solo quieren salir adelante, y que quieren vivir de algo que le guste a pesar de estar en un país como Colombia, con una tasa de desempleo que atrapa a 7,2 millones de jóvenes para el año 2021. Desde el año en que inició esta tienda, hasta ya casi cumplir 10 años de voleo, han tenido que escalar en el mundo de los textiles y la ropa urbana, un camino nada fácil, lleno de madrugadas (ir al Madrugón a las 2am es una vuelta pesada), regatiar, levantar contactos, ser fieles a sus proveedores en las buenas y en las malas, conseguir cada vez mejores precios y mejor calidad en su ropa, aprender de leyes para defenderse de la discriminación y la envidia que abunda en el barrio.

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Esta historia no es novedosa en estos contextos, de hecho hay centenares de iniciativas nuevas a cada instante, jóvenes o familias que montan una tienda o desarrollan un producto el cual les dé el pan de cada día, comprando insumos, pensando en la estrategia de venta, cumpliendo las normas, y pagando impuestos mientras los grandes ricos del país sacan su dinero a paraísos fiscales para no pagarlos. Los pequeños comerciantes sostienen este chiquero de país lleno de piratas y parásitos llamados ricos, o gente de bien. Si bien, la historia de Solo Pa Pill@s, de Alejandra y Camilo, no es muy diferente a la de tantos otros emprendedores, es un claro ejemplo de cuánto deben esforzarse las personas para desarrollar una iniciativa diferente o alternativa. Están a punto de cumplir una década y han logrado convertirse en un referente de coleccionistas, de importadores de ropa americana pero más valioso aún, es que también lo han sido para la gente humilde y trabajadora del sector y de los barrios: Santa Rita, Lisboa, Santa Cecilia, San Pedro, etc. Recicladores, vigilantes, constructores, gente de taller y gente de calle, personas que resisten a la violencia estructural del sistema y que Solo Pa Pill@s les ofrece un lugar para ellos, que se vistan bien perchos, con ropa que no solo es estiluda, sino que también es aguantadora al trote de los días ¿o quién ha visto un saco GAP, de la Warner, de los Looney Tunes roto? En fin… Es un lugar para todos y todas. 

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Esta crónica no es sobre una tienda o sobre una mujer que sale adelante, es una crónica sobre una experiencia de vida en un barrio popular, como cualquier otro en Bogotá, un pelado mechudo y rockero que deambulando por su barrio se encuentra una tienda fuera de lo convencional y que buscó la excusa para conocer sobre esta tienda y sobre la vida de quien la hizo posible para darle a conocer al resto de la gente que no existen fronteras culturales y económicas para reconocer el valor de las cosas, el esfuerzo de la gente por salir adelante y que las discriminaciones de la gente sobre cómo se visten los demás o, sobre lo que hacen para vivir, están mal cuando se desconoce de dónde vienen, sus tradiciones, sus expresiones culturales y demás. Si al lector o lectora de esta crónica le llamó la atención y es pillo o pilla o aún no lo es, les invito a que se peguen la pasadita y vayan a descubrir por donde corre el agua de este río. Nos pillamos en otra ocasión mi gente buena, no gente de bien. 

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