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Real

Hágalo real

Grafiti

NOMBRE DEL EPISODIO

Rodadas por las maternidades

 

PRESENTACIÓN

Al pasar por el dolor de la pérdida de un familiar, Eliana decidió junto con su familia visitar su tumba cada domingo y encontró la bicicleta como herramienta de sanación. Tiempo después fue madre y descubrió que podía unir la bicicleta y la maternidad, ayudar a otras madres a escapar de violencias y a buscar su independencia, como forma de resistencia ante el prototipo de la virgen María sobre cómo debería ser una madre sacrificada; se identifican con la figura de María Magdalena, una mujer juzgada en la historia y ahora un símbolo de resistencia.   

 

 

FICHA TÉCNICA
Producción: Mónica Pinzón y Nataly Pinzón
Edición: Mónica Pinzón
Sonido: Nataly Pinzón
Portada: Nataly Pinzón

 

Primer lugar 

Crónica

Segundo lugar 

Aerosoles de Salvación


Por. Steven Bermúdez
Periodista y Comunicador Digital

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Son las 10:30 am, el sol se pone al descubierto y florece una mañana tranquila y armoniosamente perfecta en Bogotá, para que un guerrero y apasionado por el arte urbano saque su artillería de colores y comience una vez más a plasmar en la pared el deseo de expresar un pedacito de ese universo sin límite de ideas, que nacen en uno de los tan estigmatizados pero mágicos barrios de la ciudad. Es Juan Camilo un chico de 22 años, sumergido en el tapiz del mar de concreto capitalino. Mientras prepara sus brochas, un mediano tarro de pintura negra y unos 11 frascos de aerosol de distintos colores y acabados por el uso, levanta su mirada al muro de no más de 3 metros de altura y se refleja en su rostro, la satisfacción de empezar una nueva idea, un nuevo estilo, un nuevo graffiti que le permitirá sentirse libre una vez más. Comienza entonces un desborde de interacción entre Juan Camilo y la pintura, los trazos están por empezar, corre por sus ojos y sus manos una inevitable emoción que le genera tener su dedo al límite del pulsador del spray, listo para un disparo de expresión artística.


Inaugura sus primeros brochazos del día y nos empieza a relatar algunas de sus experiencias y trayectoria de su carrera como graffitero. Con tono alegre y actitud más bien divertida, alude a sus más de 8 años dentro del graffiti con momentos que para él son inolvidables “me acuerdo hace ya varios añitos, un 7 o 6 de agosto, festivo por la batalla o algo así - risas - estaba pintando en el barrio Chicó norte y me agarraron los tombos y ese fue mi primer día en la UPJ, gracias a Dios para mí no fue algo traumático sino más bien algo chistoso porque uno se imagina lo peor pero en realidad lo que hice fue dormir y comer, porque había harta comida - risas- entonces sí, fue curioso” Desde siempre este ha sido un gusto para Juan Camilo y no fue un don de familia sino un talento que desarrolló desde el colegio, donde en su pasatiempo preferido siempre estaba haciendo letras y rayaba sus cuadernos de manera artística, es por eso que hoy en día de manera empírica se dedica hacer arte en las calles.


Mediante esta práctica urbana, este artista mira la ciudad con otros ojos, con una mirada sin prejuicios que se vuelve fascinante al ver en una pared un mensaje o una expresión en letras y dibujos enriquecidos de color, permitiendo así una sociedad que para él es más latente e incluyente a través del arte.
Nos hacemos a un lado y Juan o “Scrim uno” que se conoce como su Tag o sobrenombre dentro del graffiti, que no traduce miedo ni significa una abreviación, sino meramente la unión de estas letras que al leerlas le causa agrado, retoma su labor, esta vez se sube a un banquillo y mediante la técnica del aerosol comienza a darle forma a su obra de arte urbana, inicia bajo las resaltantes líneas blancas que marcan el croquis de su grafiti en el oscuro fondo negro de la pared; gris, morado y varias tonalidades de verde, son los colores con los que inicia, de una manera muy ágil que ante nuestros ojos ajenos a la práctica del graffiti, nos resulta exquisitamente hábil, la forma en que dibuja un aerosol en forma de caricatura acompañada de intensos y vivos trazados que generan agrado al verlo. La práctica hace al maestro y se nota en él la devoción y la experiencia de sus años rayando en este muro en el cual es como la sexta vez que tapa completamente para iniciar una nueva aventura, y cada vez que lo hace es con la esforzada intención de mejorar sus técnicas y estilos. Su estilo caricaturesco, el tipo de sus letras, el grosor de sus trazos son elementos que lo diferencia al resto. Cuenta la importancia que es para él, que sus grafitis tengan una marca personal, que al pasar por una calle sea
 
reconocido, y no pase por desapercibido ante la sociedad, quizás sea una cuestión de ego o de difundir su nombre como referencia o tag #Scrim uno.
Se va formando la imagen que nos pretende mostrar, el diálogo va fluyendo y se empieza a tocar otros temas como la estigmatización que tiene este tipo de arte socialmente y la relación que trae con la delincuencia, un poco ignorante para una sociedad que vive en constante cambio, donde la representación urbana no siempre está ligada con actos de vandalismo, si no por el contrario es una forma de expresión y difusión de un mensaje. Actualmente el graffiti es un fenómeno cultural que está presente en todas las ciudades del mundo. Para muchos de estos colectivos, ha surgido como la necesidad de comunicarse a través de expresiones visuales, debido a la marginación social en la que se ha visto envuelto y ha pasado a ser un movimiento continuo, produciéndose en lugares específicos de la ciudad, evolucionando de unas maneras particulares mediadas por el entorno, las condiciones sociales y el capital cultural de sus habitantes, ante los ojos deun estado fragmentado y carente de entendimiento y apoyo a los distintos grupos alternativos, artístico-culturales que, desde las entrañas de todas nuestras regiones, claman ser resaltados y escuchados y en su mayoría de veces resultan ignorados, aun así, el graffiti ha venido dando sus zancadas en este proceso que resulta tan engorroso a la hora de su reconocimiento. “Scrim uno” nos manifiesta lo fundamental que es para él, el reconocimiento que ha venido ganando este arte urbano “lo que pasa es que muchas veces el graffiti se presta para ser un negocio de algunos con poder que desprestigian en sí la esencia del graffiti que es las letras con mensajes a la sociedad, al mal gobierno que tenemos o más underground, y entonces lo quieren tapar y el gobierno de turno quiere mostrar es lo bonito, el paisaje, el pajarito y no está mal, porque a veces me han contratado pero entonces muestran lo que es conveniente y así no es. También sería importante que mostraran los dos lados, más integral y real”.
Al respecto nos genera un cuestionamiento entre lo que es la necesidad de expresar algo y el deseo de que se reconozca con un rol social de artista y que por ello se le pague, dos factores distintos que me hizo concluir en una pregunta: ¿Se presta usted como graffitero para recibir dinero del sistema al que critica? Empoderado y sonriente aclara una postura que está lejos de una visión anarquista, rebelde o en contra de algo o de alguien, que es como generalmente se tilda al artista callejero y es precisamente su forma especial de ver el graffiti lo que lo hace único y lo que resulta fascinante para nosotros es que al escucharlo, vemos un apasionado artista que con gran versatilidad rompe sus fronteras de la estéril frase “vandalismo o arte” y así como en algún momento rayó y fue “perseguido” como vándalo, hoy se sienta con la alcaldía y busca estrategias para así demostrar de qué está hecho, llevando estilos distintos a diferentes comunidades y personas que vean el graffiti como un componente cultural que cambia radicalmente nuestra sociedad, una ciudad gris pero que mediante los colores de esta práctica, cobran vida y al mismo tiempo obtiene una remuneración económica que le permite conseguir más recursos para su labor. “Yo pienso distinto, el arte de hacer graffiti no es un movimiento establecido al límite de un género, es cierto que proviene de una cultura hip-hop a lo largo de la historia, pero no significa que se quede solo representando hip-hop, su cultura o resistencia, el graffititambién es naturaleza, también es educación, también puede representar otros géneros y estilos musicales, yo lo veo así, no me gusta limitarme, claro tengo mi estilo pero t
ambién me gusta probar cosas distintas, aprender otras técnicas y estilos propios. Por ejemplo, estoy en un colectivo con otros tres parceros y el movimiento graffitero se va a llamar “sueltos como gabete” y si se dan cuenta es una frase reggaetonera y el hip-hop no va para nada con el reggaetón y no es que queramos ser graffiteros reggaetoneros, obviamente no, lo hacemos más por sátira, por diversión, nos parece un nombre original y es cómico al mismo tiempo, eso es el graffiti para mí, diversión y libertad, me saca de la monotonía y son mis aerosoles de salvación a todos mis problemas”.
 
para él es importante que jóvenes, estudiantes, adultos y todas las personas que de una manera u otra transitamos a diario en Bogotá y observamos grafitis en los muros que atrapan nuestra atención y nos transmiten distintas emociones, velemos porque se siga cultivando estas prácticas que tantas veces han sido tildadas de vandalismo y hoy siguen creciendo.

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Fotografia

Fotografía

Primer lugar 

Sobre la fotografía ‘La Falla’ del autor Juan Carlos Plazas publicada en la primera edición del Periódico Popular Comunicario 2021, se permite hacer la siguiente rectificación: reconocemos el trabajo del director Sergio Aníbal Vargas Barrero y en consecuencia corregimos los créditos correspondientes por medio de nuestros canales digitales.

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La fotografía fue tomada el día 13 de Julio de 2021 dentro de la presentación de la Obra de Teatro “La Maestra” en el Centro de Educación Popular Chipacuy, una adaptación del clásico de teatro colombiano del dramaturgo vallecaucano Enrique Buenaventura dirigido por Sergio Aníbal Vargas Barrero interpretada por el grupo Ori ru teatro.

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La fotografía estuvo acompañada de la próxima sinopsis: “Nos retrata en primer plano la situación de nuestros maestros y mujeres colombianas. Un castigo, un castigador y dos víctimas. La representación de la esperanza colgada de la nada como una bombilla apagada que se niega a desaparecer”.

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Segundo lugar 

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Fotografía capturada el día 13 de septiembre, Suba , Bogotá ,en medio de una manifestación donde se evidencia que el pueblo a pesar de hostigamientos sigue en pie de lucha para un cambio.

 

Por: Sergio Andrés Cruz Páez

Poesia
poesía

Primer lugar 

Segundo lugar 

Mi bella Suba…


 

 

El sol había llegado a lo más alto 

de su viaje cuando la voz de mía abuelo

se empezó a quebrar y las

lagrimas se le escapaban. 

 

Recordaba como habíamos perdido todo,

como su familia se había separado

y entre ellos no recordaban sus nombres 

y mucho menos sus rostros.

 

Sus lágrimas trazaban sobre la tierra 

la memoria de las quebradas que se

han secado. Su voz lentamente se va

desgarrando del dolor. El dolor de perder

a sus hijos, que un día por alzar la voz

fueron callados, por mentes maliciosas.

 

Con tristeza y pena se niega a olvidar

que alguna vez hubo abundancia de 

comida y el oro no tenía valor. 

Se niega a olvidar los cantos, los chiflos,

las tamboras. A su abuela ofreciendo

medicina hayo y tabaco.

 

Aun recuerda ver las lagunas, grandes  espejos

que reflejaban el cielo y ocupaban gran parte de

suba. Recuerda los verdes pastizales, los curíes,

los venados y la risa de su abuela.



 

Aun por las noches le canta a Chia.

Al salir Sue le agradece por darnos

un día más de vida y aunque le llaman

loco, el le llora a los humedales.

Les susurra recitándoles poesía 

donde recuperan su gloria de antaño

y en ellos vuelven a habitar los animales.

El capitán uno de ellos.

 

“Hay mi vieja suba.., tanto misterio

que escondes. Tantos sueños que guardas.

Eres una historia única e irrepetible.

¡Eres tan bella! y aunque hoy te han llenado

de cemento y ladrillo. Yo te sigo amando”.

Aquellas fueron las últimas palabras de mi abuelo

Antes que como Bachue en una serpiente se 

convirtiera, para poder volver

al vientre de su madre. Un laguna. 

Por. Joel David Quintero Casallas - Biofilo Caita

Recuerdo calcinado…

 

Por. KaOz

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Todo acabó, terminó bien, aunque la trocha fue ajisosa. Desprenderme de las carnes que me acompañaron fue un proceso lento. No me gusta mudar las pieles; pero a veces toca.

A ratos solo existo, y mientras lo hago el fuego abrasa lento, va calcinando suave la piel; adelante, iniciando la cuadra, se parquea un amarillo que suena punk a toda mierda para dar moral; la banda está parapetada en un poste, donde antes pegue par corotos. Frente a ellos la formación del SMAD y en diagonal le cae una lluvia de piedras a la tanqueta que dispara chorros contra la primera línea.

El baile va y viene, como siempre. Se prenden par molochas, se ganan unos metros, en teoría; porque al acto los gases y aturdidoras dispersan la masa y se pierde terreno. Quizá así sea la vida, dándonos placebos para después matarnos con confianza.

Mientras veo la escena recuerdo "Gracias por el fuego” porque: “Solo en estos momentos de tensión excepcional, me convierto en un ser desprovisto de curiosidad, de admiración, creo que desprovisto hasta de sexo. Solo en momentos así me desprendo totalmente del ritual de las apariencias, penetro a través de ellas, y, exactamente como un radar, con la indiferencia y la fidelidad de un radar, denuncio la verdad (Pag.215)”. Caigo en mí cuando una aturdidora estalla en el vidrio de la casa que tengo atrás; cuando gritan por todo lado que hay un herido y necesitan un médico. Cuando caigo en mí, me digo “Nuestras piedras contra sus balas, igual no asaran”.

En el sinsentido de la Kale Borroka le arrastramos ladrillos al zorro del martillo; me agradezco el perdonar-me por todo el daño causado, por todo el que me han hecho. Importa el ahora, y ahora llevamos piedras pal frente. Los ojos sollozan, un poco por el gas, un poco por los quereres, un poco porque la vida es una mierda. Vamos pa encima grita la gente; y el baile sigue así durante horas…

Ahora, más tranquilo, veo la muerte sentada, sin máscaras; como una socia, que, aunque quiera, no puede llevarme. Existo sin que de mi dependa; existo, aunque tenga los pulmones en la mierda. Y mientras la muerte me vea, y aún no pueda tocarme, seguiré metiendo cizaña por ahí...
 

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